El arte de ser visto

Samuel se apoyó contra el maletero del coche, con una pequeña sonrisa de satisfacción en su rostro mientras miraba a Kate.

—¿Por qué no entras? Yo llevaré tus regalos adentro.

Kate inclinó la cabeza, una sonrisa curiosa iluminando su cara.

—¿Regalos? Samuel, ¿qué hiciste?

Él le guiñó un ojo, señ...

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