Capítulo 41 Ecos en el mundo

Los días pasaron, pero la calma era un espejismo que apenas lograba cubrir el temblor creciente del mundo. Desde el interior del templo, podíamos sentir cómo el aire mismo se tensaba, como si cada brisa cargara consigo un presagio oscuro. Afuera, los ecos de la guerra se propagaban como un incend...

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