Capítulo 42 Susurros en la sangre

El campo de batalla estaba silencioso después del estruendo. Un silencio espeso, antinatural, como si incluso la tierra se negara a respirar tras haber bebido demasiada sangre. La luna, teñida de rojo, colgaba sobre nosotros como un ojo implacable, iluminando los cuerpos caídos de lobos y hombres...

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