Capítulo 48 Ecos de un mismo corazón

El grito partió el aire.

La daga descendió, y la tierra se abrió como una herida viva.

Un destello blanco y negro estalló en el centro del templo, devorando todo a su alrededor.

Cuando el silencio regresó, el mundo ya no era uno.

Aria abrió los ojos, pero no estaba segura de seguir en Verona.

El ...

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