Capítulo 54 La promesa en la ceniza

El amanecer no llegó.

Solo una penumbra dorada cubría Verona, un brillo cálido y triste que no pertenecía al sol.

Las ruinas humeaban como si respiraran, y el viento arrastraba cenizas que caían del cielo como nieve.

Arriba, inmensa y silenciosa, la luna dorada miraba al mundo con un resplandor q...

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