Capítulo 57 Dónde duermen las almas

El fuego no ardía como en el mundo de los vivos.

Aquí, el fuego respiraba.

Tenía voz, memoria, y una tristeza infinita que pesaba más que el aire.

Dante abrió los ojos en medio de un resplandor dorado que se movía como agua.

No sabía si flotaba o caminaba, solo que cada paso dejaba una estela de ...

Inicia sesión y continúa leyendo