CAPÍTULO 24. PÉRDIDA DE UN SER QUERIDO

El sonido ronco de las sirenas de los coches de policía irrumpía en el silencio de la noche en el centro de la oscura ciudad, creando una vibración tensa en el aire. La luz parpadeante de las patrullas rebotaba en las paredes de los altos edificios, creando sombras misteriosas que envolvían toda la ...

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