Capítulo 106 Capítulo 106 – El café que no pedí

El despertador sonó a las nueve en punto, como siempre, implacable. Me incorporé en la cama con la boca pastosa y los ojos hinchados de haber dormido demasiado poco y demasiado profundo. La ropa de ayer seguía puesta, arrugada, oliendo a noche en vela y a café frío. Me miré en el espejo del pasillo:...

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