Capítulo 108 Capítulo 108 – La ruptura

Cuando me oyó llegar, levantó la vista despacio. No había furia en sus ojos. Solo cansancio. Mucho cansancio.

—Hola —dijo en voz baja.

—Hola —respondí, y me quedé parada a dos metros, con las llaves en la mano.

No se movió para acercarse. Solo señaló los cafés con la barbilla.

—Traje dos. Uno para t...

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