Capítulo 245 Capítulo 245: El peso del cielo vacío

Los días no tenían forma.

Se estiraban y se contraían sin pedir permiso. A veces pasaban horas enteras sin que yo notara el paso del tiempo; otras, un solo minuto se clavaba en la garganta como un hueso. El reloj de la cocina seguía marcando las horas con la misma indiferencia de siempre. Yo lo odia...

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