Capítulo 273 Capítulo 273: Una visita reconfortante

El anuncio de visitas llegó como siempre, una voz por el intercomunicador, seca, administrativa. Yo estaba en el patio con el bloc abierto sobre las rodillas. El sol de octubre en Nueva York era pálido, casi de mentira, pero bastaba para que el suéter de mi madre oliera otra vez a su casa.

Claud...

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