Capítulo 29 Capítulo 29 – La venganza no se sirve fría

Dormí poco. O mejor dicho, no dormí.

Di vueltas, me acomodé, me desacomodé.

Y él, mientras tanto, respirando tranquilo, como si no me hubiera dejado al borde del colapso solo para dormir como un monje tibetano.

Lo odié,lo odié con la piel.

Con cada músculo que todavía temblaba por culpa suya.

Y ...

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