Capítulo 31 Capítulo 31 – A fuego lento

Desperté con el eco de mi propia risa en la garganta.

Era ese tipo de risa que no suena, pero que se queda pegada en el pecho.

No sé si era la risa… o el deseo.

O ambas cosas, revueltas como café con canela.

Miré el móvil.

Una notificación.

Seth: ¿Te reíste? Porque yo sí. Hasta que me di cuenta q...

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