Capítulo 33 Capítulo 33 – A la puerta del coche

Me quedé quieta.

Bolso colgado del hombro, pelo recogido a medias, olor a cocina todavía pegado a la piel.

Y un cabreo que ya no sabía si era por él, por mí, o por el puto solomillo que me había dado guerra toda la tarde.

—¿Qué haces aquí? —pregunté, sin rodeos.

Él se despegó del coche como si hubie...

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