Capítulo 40 Capítulo 40. No puedo dejar de mirarte.

—¿Así que la solución fue… exponerme? ¿Llamarme? ¿Pedir que revise platos inexistentes para que todos crean que sí existo?

—La solución fue no quedar como un idiota frente a los socios de mi padre —confesó—. Y sí, también… verte.

Me quedé en silencio.

Porque no había argumento para contrarrestar ese...

Inicia sesión y continúa leyendo