Capítulo 63 Capítulo 63. Lo que se queda

Me desperté con la sensación de no estar sola.

No fue un sobresalto ni una alarma interna. Fue algo mucho más suave: el peso tibio de un brazo rodeándome la cintura, una respiración ajena acompasada con la mía, y el silencio cómodo de quien no tiene prisa por irse.

Abrí los ojos despacio. La luz...

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