Capítulo 97 Capítulo 97. Labial y ceniza

La puerta del baño se cerró con un clic suave, casi discreto, como si Seth no quisiera ni siquiera hacer ruido al desaparecer.

Me quedé sentada en la alfombra un rato más, con la espalda contra la pared y las piernas recogidas. El silencio de la habitación ahora pesaba distinto: ya no era solo dolor...

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