Capítulo 99 Capítulo 99. El calor de la sopa

Bajé las escaleras con cuidado, como si cualquier ruido pudiera romper algo que aún estaba demasiado frágil. Puse agua en la cafetera italiana.

Cuando el café terminó de colarse, llené dos tazas grandes. La mía sin azúcar. La de él con dos cucharadas, como siempre había tomado desde que lo conocí. S...

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