Capítulo 51

La pregunta quedó en el aire entre nosotros. Había estado luchando con ella durante todo el camino a casa, dándole vueltas a las opciones en mi mente como si fuera un cubo de Rubik sin solución fácil.

—No creo que debamos —dije finalmente—. Aún no.

—¿Qué? —Los ojos de Elena se abrieron de sorpresa...

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