CAPÍTULO 14

Esa noche, no pude dormir.

Siempre veía su rostro cuando cerraba los ojos, atormentándome, burlándose. Parado allí como si tuviera todo el derecho de perturbar la delicada tranquilidad que apenas había comenzado a sentir, estaba el lobo que antes había sido parte de mi existencia pasada.

Intenté s...

Inicia sesión y continúa leyendo