Capítulo 33

AVALINE

Lo miré con furia.

—Pero eso no cambia el hecho de que huiste de Monteval y me dijiste que sí —insistió.

Intenté darle una patada en la entrepierna. Sin mirar, detuvo mi pierna y luego acarició mi pantorrilla hasta el tobillo.

—No soy doctor. Pero te diagnostico con síndrome de Estocolmo...

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