Capítulo 50

CZAR

—Tengo ojos. Ten miedo si ya no puedo mirarte más—dije con tono serio.

Su mandíbula se cayó. Lo sé. El intento de humor más pobre de la historia. Uno que nunca repetiría. Sacudí la cabeza y la jalé conmigo para cruzar la calle hacia la tienda de conveniencia.

—¡Mi vida pasó ante mis ojos!—ch...

Inicia sesión y continúa leyendo