Capítulo 54

AVALINE

Se había quedado rígido. Sus brazos alrededor de mí ya no eran gentiles. Me sostuvo más fuerte, como si quisiera evitar que me escapara. No voy a huir.

—Czar.

Pareciendo notar mi incomodidad, aflojó sus brazos.

—¿Quién te lo dijo?

Me mordí el labio.

—Yo...

Se alejó de mí para ver mi e...

Inicia sesión y continúa leyendo