Capítulo 25

Diana se sentó en su taburete junto a mí y me hizo repetir los movimientos que me había enseñado. Eran repetitivos, pero podía sentir la diferencia en solo unos días desde que habíamos comenzado a ejercitar mi mano. Ella ayudaba a flexionar mis dedos cuando era necesario y masajeaba las cicatrices. ...

Inicia sesión y continúa leyendo