Capítulo 32

Diana no había regresado a nuestra habitación hasta que yo ya estaba profundamente dormida. Me había pellizcado los muslos para mantenerme despierta hasta su llegada, pero estaba agotada. Lo que fuera que había pasado con mi mano me había dejado sin energías. ¿Lo había hecho yo? Había concentrado mi...

Inicia sesión y continúa leyendo