Capítulo 26

Ella permaneció de rodillas, con la cabeza inclinada lo suficiente para que yo pudiera captar ese brillo en sus ojos. Ese brillo peligroso y presuntuoso.

Mi cuerpo entero se tensó. Cada instinto gritaba que la agarrara, la empujara contra los azulejos y le hiciera pagar por ese tono. Pero no me mov...

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