Capítulo 32

POV DE EMILIA

  Sus ojos.

  Fríos, insensibles, duros como piedra.

  Me atravesaron en el momento en que registré quién estaba frente a mí, y mi respiración se detuvo en mi pecho. Mi pulso retumbaba violentamente en mis oídos, cada instinto gritándome que corriera—pero mi cuerpo se negó. Era él. Mi ...

Inicia sesión y continúa leyendo