Capítulo 40

Lo primero que escuché al abrir las puertas fue su gemido.

  Dejarla encadenada, temblando, sufriendo así podría haber sido cruel, pero la crueldad era necesaria. Ella tenía que aprender. Tenía que entender que no podía ponerse en peligro, no cuando me pertenecía.

  Si hubiera llegado un segundo m...

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