Capítulo 64

POV DE EMILIA

  La lluvia no cesaba. Caía en cortinas, implacable, lo suficientemente pesada como para que el mundo se difuminara en plata. Mi cabello se pegaba a mi cara, empapado en mechones, y cada paso que Maximus daba hacía que el barro salpicara sus piernas.

  Pero no noté nada de eso.

  No cu...

Inicia sesión y continúa leyendo