Capítulo 10 Fiestas de bienvenida

El carro se detuvo en seco, aquel hombre puso el freno de mano y me miró como si lo que acababa de decir soltara todas las legiones de demonios que llevaba dentro.

—Quiero que te bajes en este momento —sus ojos me vieron fríamente—. Si no sales, te saco a empujones.

—No te preocupes que sé bien có...

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