Capítulo 12 Puños bien asestados

Rose se fue corriendo después de ver esto; la excitación que tenía se fue al demonio y rápidamente me quité de encima a Sebastián.

—Te dije que no era una buena idea —comencé a arreglarme a toda prisa—. No puedo creerlo, espero que Rose no me retire la palabra por tu culpa porque ahí sí me vas a co...

Inicia sesión y continúa leyendo