Capítulo 18 Adrenalina y vehículos

Quedé mirando directamente a los ojos a Sebastián, luego mis manos tomaron sus mejillas y vi cómo él cerraba los ojos. 

Para su sorpresa, en vez de darle el beso que tanto estaba esperando, fue que le bajé abruptamente la cabeza para ver su herida.

—Creo que tienes alguna conmoción cerebral, proba...

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