Capítulo 24 La firma de un contrato

Cuando vi que Sebastián tenía intenciones de besarme, rápidamente aparté mi rostro y él se detuvo. Los invitados, por suerte, no notaron esto y siguieron en sus conversaciones habituales.

—En serio que te has vuelto loco —dije tratando de calmar el nervio que recorría todo mi cuerpo—. No hagas esas...

Inicia sesión y continúa leyendo