Capítulo 53 Balas y sangre

Los brazos de Sebastián me sostuvieron, él terminó lleno de mi sangre y llevé mi mano a su mejilla, haciendo que el vital líquido lo llenara.

—No, no te mueras —su desesperación era grande—. Por favor, no me dejes, resiste un poco más, amor.

Luego de esto terminé inconsciente; lo último que escuch...

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