Capítulo 72 Pescado podrido

Mis manos sujetaron la camisa de Sebastián y me sentí totalmente nerviosa; iba a apartarlo; sin embargo, él se opuso con todas sus fuerzas.

—Si no supiera que te perjudicaría con cogerte, créeme que ya estuvieras desnuda y con mi pene adentro.

Me sonrojé al escucharlo, no pude articular ni una sol...

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