CAPÍTULO 133

Caminamos tranquilamente hacia el altar improvisado en el jardín, donde había algunos amigos de la empresa, nuestros amigos y familiares, era algo muy íntimo y en el altar él estaba acompañado por su madre, él era el hombre de mi vida, maravilloso, parecía como si hubiera salido de un cuento de hada...

Inicia sesión y continúa leyendo