CAPÍTULO 141

Miré a Alice sin poder creerlo, todos aplaudían y yo solo supe cómo atraerla hacia mí y besarla, luego me arrodillé y besé su vientre.

—Te amo tanto, María Alice.

—Yo también te amo, Luis —me susurró al oído—, ahora me encantaría ser secuestrada.

Bajamos del escenario, nos disfrazamos por unos mi...

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