CAPÍTULO 28

Alice se desmoronó, arrojándose en la cama con una sonrisa de satisfacción, y Tom la besó en el cuello bajando por su espalda, besó un lado de su trasero y luego el otro, mordiéndolo, haciendo que Alice diera un pequeño grito asustado.

—Eres tan jodidamente sexy, Alice.

—Tú tampoco eres para tirar...

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