Capítulo 52

Lucinda

—¡Debería haber guardado algunos bocadillos de ayer!— murmuró Lucinda para sí misma mientras su estómago gruñía.

Pasaron unos minutos y finalmente, Derci llamó a la puerta.

—¿Señorita Lucinda?

—Sí... Puedes entrar.

La criada entonces entró en la habitación, llevando varios platos: pan, que...

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