Capítulo 12 12

 —No, cachorra —su tono era inamovible, helado—. Mientes.

Esa única palabra fue suficiente para aplastar su última esperanza.

Rick soltó una carcajada grave y se acercó con paso lento, disfrutando de cada momento.

—No llores, princesa —susurró con burla, alzando una mano gruesa y áspera para acarici...

Inicia sesión y continúa leyendo