Capítulo 34 34

Cloe se acercó también, apartando a Maya con sutil desdén, pero a ella no le importó. Estaba feliz de verla respirar de nuevo.

—¡Cathy! ¡Gracias a la Diosa que estás bien! —exclamó Cloe, fingiendo preocupación—. ¡Estaba tan preocupada! Cuéntanos, ¿qué pasó? ¿Te dio eso Maya?

Maya captó, de reojo, el...

Inicia sesión y continúa leyendo