Capítulo 47 47

—¿Yo? —pregunto, sorprendida—. ¿Qué sucede?

—Nada grave. Amara acaba de enviarme a buscarte —responde, y se aleja rápidamente—. Te espera en su oficina.

—¿A mí? —murmuro, extrañada.

No puedo evitar la sensación de intranquilidad que poco a poco se apodera de mí, pero no me queda más opción que avanz...

Inicia sesión y continúa leyendo