32: Tengo miedo de que se vaya

—¡Oh Dios mío! ¡Oh sí!— Ariel gimió tan fuerte que sus ojos se pusieron en blanco.

Lucas podía explorar cada centímetro de su coño, y Ariel no podía pedir más.

Él sabe cómo usar bien su polla. Sabe cómo golpear el lugar correcto con ella.

Lucas la giró de lado y se acostó junto a ella en la cama....

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