Aún no puedo ser secretaria

En una cama muy grande, había un hombre lobo que dormía plácidamente. Una luz entró por sus ojos cuando alguien abrió las cortinas de la espaciosa habitación.

—¡Akh! Mi cabeza...

Livy, al ver a Arthur gimoteando de dolor, se asustó de inmediato y se acercó a su esposo alfa.

—¿Qué pasa, puedo ayud...

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