Capítulo 53 Una tontería increíble

La enfermera parecía algo confundida, con una pizca de compasión en la mirada que Lucya detestaba profundamente, pero asintió cortésmente.

—Por supuesto, señora Harrington. Podemos programar la próxima cita. Avísenos cuando llegue.

Lucya volvió a sentarse en su silla de la esquina. Seguía esperand...

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