364

La noche estaba tranquila, casi serena, pero la mente de Karen estaba lejos de estar en calma. Sentada en el borde de la cama del hotel, abrazaba sus rodillas contra el pecho y miraba al suelo mientras los recuerdos de las últimas semanas pasaban por su mente.

Sus labios se curvaron en una pequeña ...

Inicia sesión y continúa leyendo