383

Miss Rose seguía moviendo la cabeza lentamente, con lágrimas rodando por sus mejillas mientras miraba a Adrian. Todo su cuerpo temblaba, no solo por el miedo, sino por el profundo shock de ver al hombre en quien confiaba parado frente a ella de esta manera.

—No… no, esto no puede ser real —susurró,...

Inicia sesión y continúa leyendo