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La sala estaba todavía cargada de shock cuando Jacqueline finalmente levantó la cabeza del pecho de Damien. Sus ojos estaban rojos e hinchados, pero ahora había algo más; determinación.

—Hay alguien —dijo lentamente, su voz temblorosa pero firme—. Alguien con quien podemos empezar.

Todos se volvie...

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