Capítulo 150

Miro mis manos apoyadas sobre el mantel de lino blanco e impecable. La tela se siente áspera y almidonada bajo las yemas de mis dedos. Zoe espera con paciencia una respuesta, sus ojos oscuros llenos de una curiosidad genuina por mi repentino salto a un matrimonio de máxima seguridad.

—Mi vida dio u...

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