Capítulo 22

Los ojos de Alistair están tan fríos que podrían congelarme la sangre en las venas, pero es el silencio lo que de verdad hace daño.

No grita. No arroja la tableta al otro lado de la habitación. Solo deja que la fotografía permanezca allí, sobre la superficie de mármol, una acusación digital contra ...

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